Nuestras Historias – Raúl

La sensación de ir y aprender, la sensación de estar con gente que te recibe con ganas de enseñar y de entablar amistad, la sensación de disfrutar y la sensación de seguridad en ti mismo que proporciona el shorinji kempo. Fué un error dejarlo un día pero también es un acierto haber vuelto, de hecho se hace una necesidad el ir a clase. El shorinji kempo me da la vida.

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